viernes, 6 de noviembre de 2015
Ya me cansé de los estereotipos, de las cicatrices, de retenerme por sufrir, de tapar mi boca al reír, de ocultar mis ojos al llenarse de ira, al llenarse de lágrimas.
Ya me cansé de tener que ser señalada por las desiciones que tomé en mi vida, de tener que dar explicaciones, de mirar hacia el suelo, de mis ojos cansados, de mi sonrisa torcida, de las buenas caras, de las hipocresías, de dar medio buen gesto a quien no le quieres dar ni la hora.
Ya no quiero, no quiero ser una estadística, un número más para ti ni para nadie, no quiero ser un -qué hubiera pasado-, un -qué hubiera sido-, un "quizás si no fueras tan..", o de un "si fueras más...".
Soy lo que soy.
Soy un libro de historias desastrosas, de corazones rotos, de miedos, de carreras. Soy experta en cometer errores, en sonreír cuando todo me dice que me rinda, soy la perfecta mentirosa. Me convertí en una farsa, de ésas, que no te das cuenta que lo son. Te doy un buen rostro cuando -mi otro yo- pide mi atención, cuando me quiere hundir, cuando quiere que las obsesiones se apoderen de mi, de mi tiempo, de mi vida, de mi esencia; pero esa es mía, sólo mía, única e irrepetible, irremplazable, una y solo una, no es plural, no es nuestra.
Soy lo que no quieres en tu vida, soy esa tartamuda que el -te quiero- fue la primera frase que el doctor le receto practicar sin titubear. Soy de ésas que siguen a la rosa del viento, las que no dudan en tomar marcha lejana con maletas y corazón en mano a un lugar donde jamás las encontrarás. Soy de las que viven en un mundo donde los finales felices tienen letras pequeñas, donde las esperanzas por encontrarlos son tan grises que ya ni esas gamas de colores se logran distinguir. Soy de las que viven con el hoy, con el aire, con la esencia de un café en la mañana, con la nostalgia de una canción de desamor, con el sonido de la primer cerveza destapada, con el primer sorbo de vino, con el último...
Soy lo que soy...
Y... ya no quiero negativas, dudas, incógnitas, como las llames. No ser suficiente se ah hecho un hábito, de ésos que te dan una extraña y agridulce tranquilidad pero sabes que te matan, como fumar. Ya no quiero...la mitad de una sonrisa, la mitad de un te quiero, la mitad de un amor. Ya no quiero la mitad de una promesa ni tampoco la mitad de unas palabras con falta de pensamiento, no las quiero, son insípidas. Ya no quiero pecados arrepentidos, no quiero un secreto...ni serlo. No quiero noches sin estrellas, no quiero abrazos sin palabras al oído, no quiero palabras dulces que no lo son, que solo traen preguntas. Ya no quiero conformismo, no quiero canciones sin sentido. No quiero el viento en contra, ni aguas bruscas. Ya no quiero...éstos demonios que me encuentran en mis momentos más débiles.
Quiero... quiero escaleras al cielo, quiero buenas noches con las mejores intensiones, quiero un desayuno con una sonrisa que me mate de dulzura. Quiero un café con sabor a libertad, noches de baile, mensajes claros... quiero sonrisas sinceras, una mano para tomar en momentos de crisis... cargar tu propio peso en momentos de dificultad es difícil. Quiero... un viento a mi favor, un momento que sea sólo mío, una canción que se convierta en mi propiedad, quiero una cerveza para festejar, quiero guardar mis maletas en lo profundo del armario a sabiendas que no tendrán que desempolvarse en bastante tiempo...o quizás nunca. Quiero terminar con ésta búsqueda.
Quiero...
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